Por Mendelevio.
En tiempo de escasez presupuestaria y crisis económica, debe mirase bien donde van las inversiones públicas. Hasta ahora el criterio de los gobiernos del PPSOE ha sido comprar votos a los partidos nacionalistas (e incluso separatistas) con inversiones millonarias en sus respectivas comunidades autónomas. En cambio, no se ha buscado la rentabilidad a largo plazo, ni la distribución de las infraestructuras que generan riqueza y fijan población. Durante años (e incluso siglos), ha habido regiones beneficiadas por las infraestructuras públicas (conexiones ferroviarias con Francia, Exposición Internacional en 1928, Juegos Olímpicos de 1992…), contratos públicos (reconstrucción de la flota tras la guerra de Ultramar en 1898), exenciones fiscales (como el cupo vasco o la zona franca del puerto de Barcelona)… mientras otros territorios han sido marginados.
