El pasado 14 de febrero el Secretario de Estado de los Estados Unidos de América, Marco Rubio, fue el encargado de pronunciar el discurso inaugural de la 62ª Conferencia de Seguridad de Múnich. Su alocución vino a ser una invitación expresa a Europa para desmontar, juntos, el mundialismo y promover el retorno del concepto de la soberanía nacional. Invitación a Europa, no tanto a la U.E., lo que constituye un matiz significativo. Pero esta exhortación a cambiar el mundo ofrece una duda más que razonable al ser Marruecos el principal beneficiario de las políticas fronterizas neoliberales de la Europa de la U.E. Para recuperar la soberanía perdida, ¿acaso sugiere el Secretario Rubio la necesidad de abandonar el compromiso europeo con el pleno desarrollo industrial del régimen alauí? Dado que en Marruecos se reproducen todos los factores perniciosos del globalismo desgranados en el famoso discurso, punto por punto e incluso ampliados, estaríamos tal vez ante una posibilidad. Y, en caso contrario, ¿qué hacer con Marruecos para que no ejerza como ejemplo palmario de la inmadurez e incoherencia del nuevo orden mundial de Trump?
