La firma en Paraguay del Tratado de libre comercio entre el Mercado Común del Sur, MERCOSUR, y la Unión Europea que llevaba décadas negociándose, tiene en el lado europeo unos ganadores y unos claros perdedores.
En el grupo de los ganadores se encuentra la Comisión Europea, con su presidente Úrsula Von del Layen a la cabeza, que consiguen apuntarse una baza geopolítica para ellos necesaria en unos tiempos convulsos en los que Occidente no para de sentir los sobresaltos del inquilino de la Casa Blanca, que ha decidido ejercer su liderazgo a base de soberbia, amenazas, políticas de hechos consumados y poner permanentemente un espejo a los europeos para mostrarles su enanismo político y geoestratégico, que les muestra en lo que se han convertido pese a su arrogancia histórica, incapaces hasta de frenar por si mismos una guerra que ya dura demasiado en el propio territorio del Viejo continente.
También gana la principal potencia industrial de este lado del Atlántico, Alemania, que espera que se le abra un nuevo y mayor mercado, con menos restricciones comerciales y millones de potenciales clientes.
