Finaliza en este principio de curso político una etapa en la vida de Falange Auténtica. Coincidiendo con el final del mandato de la actual Ejecutiva Nacional del partido, se darán por finalizados los trabajos de la misma y se cederá el control de la organización a sus órganos soberanos, para que sus militantes decidan sobre los objetivos para el próximo periodo y la estrategia para conseguirlos.
De los objetivos planteados en el Congreso Constituyente de Falange Auténtica, una gran parte de ellos se ha conseguido, habiendo quedado otros parcialmente cubiertos por una organización que avanza decididamente hacia su definitiva consecución.

Nuestra formación política ha conseguido, en estos cuatro años, consolidar un carácter propio y ha sido avalada por el reconocimiento público de ser la Falange que ha heredado los planteamientos de quienes en su día se opusieron a la manipulación y a la fagocitación derechista del movimiento que fundara José Antonio Primo de Rivera. Hablar hoy de Falange Auténtica es referirse a una organización con vida propia y con un discurso diferenciado e identificable. En un panorama político donde la denominación de falangista no es exclusiva de nuestro partido, dicha identificación, por necesaria, formó parte de nuestros objetivos prioritarios. Hoy por hoy, es fácil observar en nuestro grupo características diferenciales que nos convierten en una organización claramente comprometida con su tiempo, con un arraigo cada vez mayor entre colectivos sociales de nuestro país e indisolublemente unida a esa definición que nuestros hechos y nuestros mensajes han hecho cierta: somos la Falange social y democrática.




