Ecología

Artículos sobre ecología y medio ambiente

La supervivencia biológica en nuestro planeta depende de los cien kilómetros de capa gaseosa que lo revisten y lo separan del espacio sideral. Esta realidad insoslayable encarna, en cierto sentido, el pecado original de la Ecología: construir relatos a partir de afirmaciones de una naturaleza tan autoevidente que casi parecen de Perogrullo. Con demasiada frecuencia su discurso ha sido tachado de simplista y demagógico, demasiado epidérmico como para ser tenido en cuenta. Sus detractores –por sorprendente que parezca los mantiene en buen número– no ven en él sino una moda pasajera. Una ligereza rayana en la patología del suicidio, porque la Ecología opera con la verdad científica.

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Por Mendelevio.

El cinismo de la izquierda es proporcional a la torpeza falangista. La izquierda se presenta como defensora del medio ambiente. No habla de su pecado original. El manifiesto comunista  ve a la naturaleza como un recurso a exprimir. No hay ninguna apelación a la conservación del medio ambiente. A los socialistas que buscaban la vuelta a la naturaleza, Marx los denigró a la categoría de socialistas utópicos. El científico era él, como se presentan sus herederos. Los demás despreciables soñadores que entorpecían la liberación del proletariado.  La práctica comunista del siglo XX ha sido nefasta para el planeta. El “maridicidio” del mar de Aral ha sido su crimen más llamativo, pero es imperdonable su gestión de los residuos nucleares o de las centrales atómicas como Chernobyl.

Los falangistas no levantamos la bandera ecologista por caer simpáticos a los pijo-progres sino porque es parte de nuestra concepción del mundo. Partimos de unos postulados de solidaridad intergeneracional. Las generaciones pasadas nos han dejado unos legados que debemos pasar a las generaciones futuras. Uno de ellos es el sentimiento de pertenecer a una Patria, el otro es el soporte físico de la misma. El egoísmo capitalista que esquilma el planeta es incompatible con el ideal falangista.

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Por España en verde y azul

Creemos que estamos avanzando en la protección del Medio Ambiente pero los datos demuestran que no es así y que, además de los constructores piratas que han asolado nuestra tierra en los últimos años, han aparecido administraciones corruptas o, en el mejor de los casos, mentirosas, que legislan en un sentido para luego incumplir sus propias leyes, irresponsables e irreflexivas.

 

En 2006 la Fiscalía de Medio Ambiente promovió 295 condenas; en 2007 fueron 407, muchas de ellas contra administraciones locales y autonómicas que se han convertido en los mayores delincuentes medioambientales, con el agravante de que son ellos quienes modifican las leyes a su antojo. Esto nos llama a todos los ciudadanos a organizarnos en movimientos vecinales o en plataformas que agrupan a organizaciones independientes de los presupuestos del Estado, a salvo de sobornos, para salvar nuestra Patria de los que dicen estar a nuestro servicio.

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Las posturas en torno a todo lo que se refiere a la energía nuclear de fisión, desde su producción a la gestión de los residuos generados y pasando por las consecuencias de su uso, han estado fuerte, y aún prejuiciosamente, ideologizadas. Los debates en pro y en contra cuentan con un sorprendente abanico de defensores y detractores que incluyen a científicos, técnicos y ecologistas en ambos bandos (sí, ecologistas a favor también). Y ambas posturas están firmemente argumentadas, aunque no siempre con igual validez, seriedad o consecuencia.


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La imposición de lo políticamente correcto no sólo ha calado profundamente entre los acólitos de la izquierda, sino que ha impregnado, vergonzantemente quizá pero sin duda, también a una gran mayoría de derechistas. Al menos en las formas, en silencios iniciales que desembocan resignadamente en asentimientos y aceptaciones cansinamente definitivas.

Las pocas voces discordantes (entre ellas con un tono decididamente propio, los falangistas) no sólo no han podido con esta tendencia homogeneizante sino que no han sido obstáculo para que el dogmatismo progre de un paso más, para llegar al concepto de lo científicamente aceptable, y fuera del cual no es admisible ninguna discrepancia, duda o crítica. Esto es, paradójica y trágicamente, la negación del mismo método y aún espíritu científico. Son varios los ejemplos que ya existen de esta no tan nueva tendencia, pero hasta ahora no han sido más que tímidos pasos de ensayo-error para desembocar en lo que es sin duda su manifestación más paroxística: El Cambio Climático Global, sus orígenes y sus consecuencias (En resumen, la temperatura del planeta está subiendo debido a las acciones humanas y ello conllevará todo tipo de catástrofes, desde extinciones de seres vivos a proliferación de enfermedades pasando por dramáticas elevaciones del nivel del mar).

 

 

 

 

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