Colaboraciones

Artículos de opinión

Por Josele Sánchez

La monarquía tiene súbditos y los estados democráticos ciudadanos. A mí me gustaría ser ciudadano de una República Española convencida de su destino, heredera de una historia de siglos que hizo de España la nación más poderosa del mundo. Una república de españoles que quieren serlo y están orgullosos de su Patria, que cuide de sus hijos. Que persiga toda conducta antisocial, donde la justicia esté al servicio de las personas, que implante un sistema de distribución de la riqueza donde no haya ningún español sin casa y sin pan.

Una República Española que recobre su Soberanía, que sea respetada por las demás naciones del mundo, con una economía al servicio del pueblo, donde la banca, las hidroeléctricas, el agua, el gas y Repsol estén nacionalizados y la educación y la sanidad sean gratuitas y de calidad.

Yo veo una República Española en el horizonte y comienzo a caminar hacia ella cara al sol.

Por Mendelevio.

Desde que en mayo de 2010 Zapatero tuvo que admitir su fracaso, la política fiscal española ha estado en manos de la troika. Hasta ahora ha impuesto una subida de los tipos del IVA y un cambio de asignación de los productos a los tipos. La comisión de expertos que ha preparado un informe para las nuevas modificaciones fiscales va por esa línea y el propio presidente de la comisión ha reconocido “los consejos” de los organismos internacionales en esa dirección. Los organismos internacionales que gentilmente asesoran a los expertos y políticos españoles son el FMI, la Comisión Europea, el Consejo de la Unión Europea y la OCDE.

Según el informe, los organismos internacionales piden-exigen varios cambios fiscales en España:

  • Aumento del peso del IVA y de los impuestos medioambientales en el conjunto de los ingresos públicos.
  • Disminución sustancial del número de bienes gravados con los tipos reducidos y súper reducidos y aumento de los gravados por los tipos generales.
  • Utilizar el incremento de recaudación por IVA para bajar las cotizaciones sociales a cargo de las empresas y que correspondiese a los asalariados de más baja retribución. Esto es la devaluación fiscal.

Eurocamara

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Por Mendelevio.Cartel de Ocho apellidos vascos

El éxito de la comedia “Ocho apellidos vascos”, producida por la ETB, es un fenómeno interesante. Tiene una trama que ironiza sobre los estereotipos regionales y los prejuicios nacionalistas. Se mueve entre Sevilla y el País Vasco con un recorrido en autobús por los olivares andaluces y los campos de Castilla, toro de Osborne  incluido.

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Por Mendelevio

 

Estados Unidos ha aumentado su base monetaria para relanzar su economía, China lleva años manteniendo el yuan infravalorado para mantener sus exportaciones,[1] el Banco Central Europeo mantiene un euro fuerte. ¿Para qué? ¿Para quién?

No nos creemos que Alemania siga psicológicamente atemorizada por la hiperinflación que sufrió en 1919. Esta política monetaria europea no se basa en miedos ancestrales sino en intereses económicos. Esta política tiene sus ganadores y sus perdedores.

La política monetaria restrictiva, en comparación con la china y la estadounidense, nos aleja tanto de la inflación que nos acerca a la deflación. Ésta deprime el consumo y dificulta la recuperación económica[2] y, además, perjudica a los deudores y beneficia a los acreedores. Da la casualidad  de que quien esto escribe, y probablemente quienes lean el artículo, somos españoles, es decir deudores. España (Estado, sector bancario y familias) está endeudada hasta las trancas, la deuda está contraída en euros (moneda en la que se tiene que devolver con intereses) y el euro cada vez vale más respecto a las demás monedas, con lo que nuestra deuda cada vez tiene más valor real (no nominal). Las bajadas de los tipos de nuestra nueva deuda son un engaño que enmascara el aumento de valor real de las deudas anteriores.  A los alemanes, a los fondos buitres, a China compradora de deuda europea[3]… les interesa un euro sobre valorado para que sus títulos de deuda tengan más valor.

La estabilidad monetaria

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"Dios está hasta en los pucheros"
Teresa de Avila

Nadie duda, al menos eso creo, que vivimos en el mejor momento de la historia de la humanidad. La farmacopea y la medicina han realizado conquistas que nuestros antepasados jamás hubieran soñado, se unen brazos traumáticamente amputados, la mortalidad del cáncer se reduce cada día...
 
En materia tecnológica ni hablemos, el hoy es ya pasado y caduco y cada día nos sorprendemos con un engendro que nos facilita/complica la vida.
 
A todo esto habrá que sumar derechos e igualdades que a ninguno nos son ajenos.
 
Sin embargo cuando nos paramos cinco minutos a reflexionar, comprobamos que el hombre no termina de ser feliz y es aqui donde entran las matemáticas. Si a la felicidad completa le restamos estas pequeñas "felicidades" de las que he hablado, el resto que resulta para alcanzar esa felicidad plena y saciante tiene un nombre y ese es Dios.
 
ALBERTO

reflexionando