José Manuel Cansino

El teniente Muñoz Castellanos tenía poco más de treinta años cuando murió en los Balcanes. Fue el primer soldado español muerto en las modernas misiones de paz; muchos otros vinieron después.

Con la presencia militar en este tipo de misiones España comenzó a buscar un lugar en el contexto internacional bajo los auspicios de diferentes organismos: Unión Europea, Naciones Unidas, OTAN, etc; todos con el beneplácito o el impulso de los EE.UU.

La participación del ejército español ha sido ofrecida, en ocasiones, con una ligereza insultante, incluso lo ha sido ante el desprecio de los EE.UU. objeto del ofrecimiento- tras los atentados del 11-S. Ahora éstos envían a Colin Powell a mediar entre sus dos "amigos", el del sur de Europa y el del Norte de África que aún recuerda con emoción el apoyo norteamericano con ocasión de la Marcha Verde. En definitiva, nuestros soldados a cambio de su generosa y no pedida mediación.

El seguidismo español iniciado por los gobiernos socialistas fue superado en intensidad por los gobiernos del Partido Popular. Aún están frescas en nuestras retinas las imágenes de las compulsivas genuflexiones del entonces ministro de asuntos exteriores español, Josep Piqué, ante el presidente Bush.

 

La invasión del islote Peregil por el ejército marroquí y su posterior recuperación por el gobierno español ha supuesto un conflicto diplomático de los que España tenía olvidados. Tan olvidado que apenas ha bastado la voz americana para diluir en conflicto con la velocidad que sólo es propia del que huye.

Las instituciones internacionales a las que España pertenece, fundamentalmente la UE y la OTAN, han reaccionado con insultante tibieza ante el contencioso planteado por Marruecos. ¿Es esta la reciprocidad que España merece tras años de seguidismo político-militar que se ha cobrado no pocas vidas españolas? ¿Respondería la UE con la misma parquedad ante un conflicto militar que afectase en términos similares a Francia o Alemania?

La reacción de la OTAN merece un comentario aparte. En un reciente debate auspiciado por la Universidad de Verano de la Fundación José Antonio, reputados miembros de Falange Auténtica en las Islas Canarias, llamaban la atención sobre el débil "paraguas militar" de la OTAN ante una posible invasión de las islas por el Reino Marroquí. El islote Peregil también estaba fuera del paraguas. ¿Estarían cobijadas Ceuta y Melilla?; me temo que las apuestas no son muy favorables a quien imagina a la aviación italiana volando al lado de los F-18 españoles en defensa del espacio aéreo español.

Es difícil saber si la política de incluir al ejército español en misiones internacionales ha tenido resultados apreciables en campos como la lucha antiterrorista, sería gratuito opinar sobre tema tan importante sin conocimiento de causa. Lo único cierto es que en este caso, la sangre de los militares españoles entregada en misiones internacionales de paz sólo ha recibido la tibieza por respuesta.