Es muy difícil poder expresar con palabras lo que supone la desaparición de Fernando para la Falange Auténtica y para los que la formamos. Entre nosotros estaban parte de sus mejores amigos y sabemos que también estaban la mayoría de sus mejores ilusiones y sus mejores sueños.
La crueldad de la perdida, nos ha dejado tan descolocados, tan desasosegados, que hasta ahora sólo hemos podido hacernos varias preguntas: ¿Por qué Dios insiste en llevarse siempre a los mejores? ¿Por qué Fernando? ¿Cómo puede esto ser verdad?
