Actualidad

Conoce la actualidad de Falange Auténtica

Por Eduardo López Pascual

No he estado en la manifestación del Día de la Mujer. No porque no me identificara con las reivindicaciones de las féminas, que las defiendo a capa y espada -las que son puramente propias de su condición como seres humanos y, como tales, deben tener los mismos derechos y oportunidades unos y otras-, sino porque física y éticamente no me apetecía estar allí. En esa marcha multitudinaria, y no le quito su enorme afluencia, aparecían pancartas, se oían gritos y se exclamaban frases que en nada correspondían a las peticiones que, como mujeres, eran necesarias y urgentes.

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Ahora todos tratan de aparecer como fieles seguidores de la obra poética de Antonio Machado, el “poeta de la ceniza” como decía de él García Lorca, por la enorme cantidad de cigarrillos que consumía. El poeta que avisaba de su muerte en aquellos versos inolvidables que reflejan exactamente su sentimiento ante la vida y la muerte, en la situación por la que atravesaba su España. Una patria que él quería dialogante, libre y avanzada, de la que le costaría salir ante el triunfo irreversible de quienes lo consideraban, en aquellos años, un referente contrario y enemigo, y cruzar la frontera hasta Colliure, Francia, para terminar allí sus días pobre, enfermo y exiliado.

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Las últimas informaciones acerca de la no recogida de las cosechas de naranjas en la Comunidad Valenciana por decisión de los trabajadores del campo, ponen de manifiesto un problema que afecta a los agricultores y ganaderos de toda España. Y es que las importaciones masivas, muchas veces a precios por debajo de su coste real de producción, de alimentos procedentes de países ajenos a la Unión Europea, están dejando a muchos productos agrícolas y ganaderos españoles sin las cuotas de mercado necesarias para poder sobrevivir.

La leche gallega, asturiana y cántabra, los cítricos valencianos y murcianos, el plátano de Canarias y un catálogo que, desgraciadamente, cada vez se va ampliando, está poniendo contra las cuerdas a nuestro Sector primario, tan necesario para mantener el equilibrio económico, poblacional y ecológico de las comarcas rurales de España, a la vez que para mantener en ellos el acervo tradicional y etnográfico de nuestra Nación.

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Por Carlos M. Calamendi

 

¿Crees que estamos acabados?

Echa un momento la vista atrás y piensa en lo que había cuando surgimos:

1) Una izquierda filo soviética que promulgaba anular el individualismo, y abolir la propiedad privada, no en beneficio de la colectividad sino para engrosar la titularidad de bienes del Estado;

2) Una derecha caciquil ultra liberal que pretendía la perpetuación de las injusticias estructurales del sistema, y de los privilegios de clase, ocultando bajo la enseña nacional la lacra del trapicheo, y

3) Un anarquismo en el que la intelectualidad y la doctrina eran despreciadas en favor de una masa incontrolada y analfabeta que no pasaba de querer abolir el Estado sin
proponer nada a cambio.

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José Antonio Primo de Rivera

Frente a esto, hubo un hombre que defendió que la propiedad privada es un derecho que no puede ser negado por el Estado, pero que aun siéndolo, debe ser limitado en pro del interés social; pues no es lícito ni moral que haya a quien le sobra mientras hay quien está necesitado. En resumen, esto es la aceptación del liberalismo, si bien corregido en sus desviaciones por los innegociables contrapesos de la dignidad humana y la justicia social, en provecho del bien común de todos.

A él le fusilaron, y pretenden hacer creer que su causa está muerta y olvidada. Sin embargo…

¿Quién defiende hoy de verdad la sovietización? ¿Quién aboga seriamente por el libre mercado en su versión primigenia?

En cambio a la teoría en que la función social es el límite a la propiedad privada bajo el imperio de la ley, se le llama hoy Estado social y democrático de derecho, y es considerada como objetivo al que debe aspirar la política actual.

Nuestro ideal es la piedra de toque que nos guía, no sólo a nosotros, sino a la sociedad entera, pues por encima de las derivas tendenciosas del mundo, podemos estar orgullosos de saber que nuestro Jefe supo divisar un camino transitable para el futuro, el cual sin duda conquistaremos, cuando amanezca esa España que soñamos con amor para todos, incluidos los que dicen que no nos quieren porque no se han molestado en escucharnos. No importa.

El tiempo ya nos da la razón.

“La aspiración a una vida democrática, libre y apacible será siempre el punto de mira de la ciencia política por encima de toda moda.” José Antonio Primo de Rivera.

Por Mendelevio

En 2019 nos despertamos con una nueva subida del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) en muchas ciudades españolas. Si todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada y los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho como dice la Constitución ¿por qué se graba el ejercicio del mismo? Nos posicionamos en contra de nuestra clase política, que proclama derechos constitucionales sobre el papel, y luego asfixia fiscalmente dichos derechos, para mantener su modo de vida parásito. Lo vimos con el impuesto sobre la constitución de hipotecas, cuando denunciamos como el doctor Sánchez en vez de suprimirlo para la compra de la primera vivienda habitual, simplemente lo adscribió a la banca, la cual todos sabemos que de una forma u otra lo trasladará al comprador. Lo hemos visto con el fin de las reducciones al alquiler o a la compra de vivienda habitual. Ahora lo vemos con otra subida del catastro.

Somos partidarios de una fiscalidad suficiente que financie los servicios públicos, corrija desigualdades y reactive la economía en momentos de crisis. Los poderes públicos deben tener por objetivo promover la justicia social en las sociedades que administran, y ello no lo consiguen poniendo trabas a sus ciudadanos en el acceso a una vivienda, sino todo lo contrario.

Impuestos a la constitución de hipotecas y a la posesión de inmuebles SÍ. Pero NO sobre la vivienda habitual, residencia del núcleo familiar. SÍ a los impuestos sobre viviendas que son acaparadas por grandes compañías inmobiliarias o entidades bancarias, para mantener elevados los precios de las mismas. SÍ a los impuestos a las viviendas adquiridas por grupos financieros o particulares con fines especulativos. SÍ a los impuestos a las viviendas cerradas y sin uso. SÍ a impuestos más altos sobre las viviendas alquiladas sólo por pequeños periodos de tiempo (pisos turísticos) frente a los que son alquiladas por periodos más largos (uso residencial), por el valor que adquieren estas como materialización de un derecho, el de la vivienda, en este caso en régimen de alquiler.

Los poderes públicos deben garantizar el derecho a la vivienda, tanto en propiedad como en alquiler, fomentando y favoreciendo el uso de los inmuebles para estos fines por medio de una fiscalidad baja. Los impuestos deben ser más altos para el uso de la vivienda para otros fines. Además, la vivienda en propiedad se convierte para muchas personas en su principal forma de ahorro, y más en los tiempos de incertidumbre que vienen sobre el sistema de pensiones, por ello no se puede penalizar la posesión de la vivienda habitual, convirtiéndola en una carga para los propietarios.

Campaña de Falange AUténtica por una vivienda digna

Si queremos que nuestras empresas sean competitivas y se reactive la demanda interna, no podemos basarnos en un modelo laboral injusto y suicida a largo plazo basado en la merma de poder adquisitivo de los trabajadores. Ciudades con una vivienda asumible facilitan la movilidad laboral, no presionan al alza sobre los salarios y además facilitan la formación de familias y la reposición demográfica, pero nuestros políticos no piensan en esto cuando fijan los impuestos. Su único interés son sus sueldos y mantener la red clientelar de subvenciones y sobrecostes en contratos públicos.