Roberto Centeno, catedrático de Economía U.P.M., en El Mundo, 08.12.06:

"EL MITO DEL CRECIMIENTO ECONÓMICO

Hace sólo unos días –y como es habitual ante unas buenas cifras de crecimiento, empleo e inflación en términos absolutos, el presidente Zapatero realizó un análisis totalmente triunfalista, llegando a afirmar que la economía española marcha mejor que nunca (...)

La economía no sólo no va bien, sino que va regular, mal o muy mal para un 74 % de los españoles, tal como se pone de manifiesto en la última encuesta del CIS.

Como se enseña en primer curso de Economía, las cifras macroeconómicas absolutas carecen, por sí mismas, de significado económico definido (...). Y como se demuestra en teoría económica elemental, el empleo puede crearse bien incrementando la productividad –caso de Irlanda y muchos otros- o bien reduciendo el salario real caso de España- (...).

Empecemos por el crecimiento. Por más que el gobierno esté consiguiendo engañar no sólo a los medios adictos, sino también a los no adictos, las cifras absolutas no significan que una economía marche bien, porque si, como es nuestro caso, el crecimiento se debe casi exclusivamente a la fortaleza del consumo interno, debido al proceso de inmigración (...) y del endeudamiento masivo de familias y empresas, lo que sucede en realidad es que vamos derechos a una crisis económica de grandes proporciones, porque ese proceso simplemente no es sostenible (...).

 

La única cifra macroeconómica con valor explicativo del crecimiento es el PIB por habitante en paridad con de poder adquisitivo (PPA) y, medido por este parámetro, con las cifras de población conscientemente falsas que publica el INE –441 millones de habitantes- España es el país que menos crece de Europa; y con las cifras reales, cerca de 46 millones, España está retrocediendo (...).

 

(...) La realidad es mucho peor, porque el crecimiento absoluto se lo están llevando íntegramente el excedente bruto de explotación y los impuestos indirectos, o dicho de forma más coloquial, las familias más ricas de España –y el vicepresidente Solbes, además, se jacta de ello-. Y dentro del excedente bruto de explotación, aquellas sociedades que funcionan en mercados no competitivos como las constructoras y las energéticas. Y mientras tanto, las rentas salariales como porcentaje del PIB han bajado al 46 % (...).

 

(...) La situación salarial y de reparto de la riqueza en la España de Zapatero es ya absolutamente inaceptable, las diferencias entre clases sociales están llegando a límites intolerables, y pueden desembocar en un fuerte conflicto social en cuanto cambie el ciclo económico. Tan intolerable que mientras más de un 60 % de las familias confiesa tener dificultades para llegar a fin de mes, y un 18 % de la población vive por debajo del umbral de la pobreza una de las cifras más altas de toda la UE- somos el país de Europa con mayor crecimiento en el número de millonarios.

 

(...) Zapatero (...) ha roto completamente el principio de equidad en el reparto de la carga tributaria y ha hecho recaer el grueso de la misma sobre las rentas medias y bajas. En concreto, desde que llegó al gobierno, los impuestos han subido un 33 % y los impuestos sobre el consumo –que afectan particularmente a los jubilados, los trabajadores y la clase media- un 44 %. Mientras tanto, los ricos están exentos de la mayoría de los impuestos a través de una combinación de exenciones y artificios jurídicos, inexistentes fuera de España.

 

(...) La reforma fiscal socialista (...) es una vez más una impostura total, ya que eleva notablemente la presión fiscal sobre toda la clase media, es decir, sobre el 70 % de las familias españolas (...). Sin embargo, todas aquellas familias con 24 millones de euros para constituir una Sociedad de Inversión de Capital Variable (SICAV), que Zapatero ha extendido por la puerta de atrás, sólo tributan al 1 %.

 

Y si en vez de emplear como parámetro de comparación la presión fiscal utilizáramos lo que los economistas denominan esfuerzo fiscal, es decir, los impuestos que pagan los ciudadanos en relación con su nivel de renta, España es el país europeo, junto con Suecia, en el que los ciudadanos están sometidos a un mayor esfuerzo fiscal, epro con muchas menos prestaciones.

 

Y por lo que se refiere al empleo, la primera incongruencia al triunfalismo se refiere al hecho de que aunque este año se creen 700.000 puestos de trabajo, resulta que el año anterior se crearon 900.000, lo que significa que la creación de empleo se ha desacelerado tanto como un 23 %. Pero lo verdaderamente grave, lo que constituye un fraude masivo, es el no explicar a los ciudadanos que se trata en su inmensa mayoría de empleos basura, primero porque casi un 90 % son temporales, y después porque son empleos con salarios de miseria, muy por debajo del salario mínimo de la eurozona. Como señalaba recientemente un alto funcionario de la UE en España sólo se crean empleos precarios y mal retribuidos.

 

Pero hay algo aún más importante. El gran engaño que encierran estas cifras, aparte de lo dicho, es que ocultan lo que está pasando con el conjunto de todos los salarios de nuestra economía. Y lo que está pasando es que, desde junio de 2004, los salarios reales, es decir, los salarios corregidos de la inflación, no han parado de bajar, un – 44 % a día de hoy. En términos comparativos, los salarios en España registran la peor evolución de toda la UE: frente a las subidas continuas en toda Europa, que han superado el 10 % en al menos seis países, están las bajadas continuas de España, tanto que después de ocho trimestres consecutivos de bajadas, nuestros salarios son ya un 16 % inferiores a la media de la UE.

 

(...) Según Zapatero y sus correligionarios, la economía va fenomenal, pero no sólo son ellos, las grandes fortunas y los grandes empresarios opinan lo mismo. Lo hicieron la pasada semana en el seminario del The Economist, donde se mostraron encantados del fuerte crecimiento lógicamente, porque todo se lo llevan ellos-, del superávit presupuestario lógicamente, porque no les cuesta un duro- y de la creación de empleo –lógicamente, porque es a base de reducir los salarios reales, lo que les viene de cine para maximizar su excedente de explotación-. Es decir, Zapatero es un auténtico genio en la creación de paraísos, pues aparte de haber convertido España en el paraíso de las grandes fortunas, también lo ha hecho del fraude fiscal (de las 1.500 personas con patrimonios superiores a 24 millones de euros, según el banco internacional Cerril Lynch y la consultora Cap Gemini, sólo 82 declaran a Hacienda esta situación), de la delincuencia organizada y de los separatistas. Y más recientemente, también ha conseguido situar a España como uno de los paraísos mundiales para el blanqueo de dinero.

 

Pero ¿y qué pasa con los jubilados, a los que se les ha incrementado los impuestos al consumo en un 44 % desde que Zapatero se comprometió solemnemente a que los bajaría, y que está empujando a muchos de ellos hacia el umbral de la pobreza? ¿Y qué ocurre con la clase media, cuyos salarios reales han retrocedido al nivel de 1997 y además han visto subida la presión fiscal a su máximo histórico? ¿Y con los inmigrantes, que trabajan con salarios de hambre, que varían entre una media de 450 euros al mes para los subsaharianos y 900 para los procedentes de Europa del Este? Y, mientras tanto, las familias más ricas de España han multiplicado por tres como media sus patrimonios desde que gobierna Zapatero, en lo que constituye el mayor proceso de concentración de riqueza de toda la historia de España.

 

Éste y no otro es un balance sintético de la situación de la economía española que, según Zapatero, marcha mejor que nunca, lo que es rigurosamente cierto para un 5 % de la población, pero que para un 74 % de ciudadanos, que cree más en sus bolsillos que en la demagogia del presidente, marcha regular, mal o muy mal (...)".


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