Entrevista a Carlos J. Galán

Publicada en lanoticiadigital.com:

Nacido en Ávila en 1966. En 1986 fue designado responsable de Comunicación del Sindicato Español Universitario de Madrid, etapa en la que se logró cierta notoriedad de la participación del SEU en las movilizaciones estudiantiles. En 1988 fue elegido Presidente Nacional del SEU, cargo que ostentó hasta 1992. Durante ese mandato, se reforzó el perfil sindical de la organización. Los Congresos Nacionales (hasta entonces celebrados siempre en la sede nacional de FE-JONS) tuvieron lugar en esos años en las Universidades de Extremadura, Salamanca, Sevilla y Madrid, logrando el SEU una mayor atención mediática hacia su actividad. Se incrementó la presencia del sindicato en los claustros y demás órganos de representación de las Universidades españolas e incluso por vez primera entró en la Junta de Gobierno de una Universidad, la de Extremadura.

En 1991 encabezó la lista de FE-JONS al Ayuntamiento de El Hoyo de Pinares (Ávila), que quedó como segunda fuerza política local tras el PSOE y obtuvo cerca del 28 % de los votos y tres de los once escaños de la Corporación Municipal. En 1995 y en 1999 fue reelegido como concejal. Tras abandonar el  núcleo local la citada organización, debido al giro ultraderechista del partido y su desinterés por la política local y por la estrategia de vinculación social, en 2003 presentó candidatura bajo las siglas de la recientemente constituida Falange Auténtica, grupo en el que actualmente está integrado, logrando dos concejales. En la actualidad es Teniente de Alcalde del Ayuntamiento y responsable del área de Educación, Cultura y Deportes, y de la de Turismo y Desarrollo Local.

Profesionalmente, es abogado en ejercicio en las provincias de Ávila y Madrid. Como profesor, imparte seminarios jurídicos para administraciones públicas y entidades privadas.

 

Ha escrito numerosos artículos en medios de comunicación y durante varios años fue integrante de la tertulia "Protagonistas de Ávila" en Onda Cero hasta su desaparición.

Ha publicado tres libros: la colección de artículos políticos "Punto y Seguido. Una década vista desde la Falange" (Fundación José Antonio, 1995); el álbum "El Hoyo de Pinares: Imágenes del Ayer", que es una memoria gráfica de esta villa (Cultura Joven, 1999); y recientemente, en el ámbito profesional, el manual práctico "La Empresa ante la Administración. Cómo sobrevivir al "papeleo"" (Fundación Confemetal, 2003).

En estas elecciones Carlos es candidato por Falange Auténtica al Senado por Ávila.

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La Noticia Digital / ¿Cree Vd. que los partidos con representación parlamentaria conforman un club en el que no caben más socios?

Carlos J. Galán.- Creo que ésa es su pretensión. El planteamiento de las campañas electorales, de la financiación, de la información, etc, va encaminado a que no se modifique esa situación. Con todo, siempre que interviene la voluntad popular, aunque sea de forma tan mediatizada, caben resquicios para lo imprevisto. En el ámbito municipal ya lo hemos constatado: es una carrera injusta, en la que tú no partes de la misma línea de salida que los demás, pero siempre puedes correr más que ellos y sorprender en la meta.

En la política nacional ha habido dos caminos por los que se ha roto a veces ese "club cerrado. Uno, el de fenómenos mediáticos ocasionales que irrumpen con fuerza –en su momento, Ruiz Mateos en el Parlamento europeo, por ejemplo- pero que creo que son fugaces. Y otro, el de la perseverancia en una política de base, con vinculación ciudadana, que, poco a poco, a lo largo de años, va calando, ganando confianza y apoyos, empezando por Ayuntamientos y Diputaciones, hasta obtener representación autonómica o nacional, y ahí está el caso de algunos partidos regionalistas o nacionalistas, como TC y UPL en mi tierra, CHA en Aragón... y otros grupos.

Yo, obviamente, apuesto por este segundo cauce, de trabajar con tenacidad desde la base. Nosotros en Ávila, entonces como FE-JONS, obtuvimos representación en El Hoyo de Pinares por vez primera en 1991, en Nava de Arévalo en las siguientes elecciones municipales de 1995 y, en toda esa etapa, empezamos a crecer, abrimos sedes, organizamos iniciativas sociales, culturales y ecológicas, se nos abrieron puertas en medios informativos, tertulias, estábamos en el Consejo de la Juventud.... A partir de la representación municipal, con nuestra política de pactos conseguimos entrar luego en instituciones sociales abulenses (Consejo General de Caja de Ávila, Consejos Rectores de Mancomunidades de Municipios...),  nos integramos en iniciativas conjuntas con otros colectivos abulenses (por ejemplo, la Coordinadora Educativa en El Hoyo de Pinares, la Plataforma en defensa de Campo Azálvaro y contra el trazado de la autopista...) y, al final, en el ámbito provincial éramos una organización minoritaria pero ya no marginal. En esa etapa, estábamos planteando incluso una posible alianza con las numerosas candidaturas locales independientes de diversos pueblos, con vistas a lograr un representante que fuese nuestra referencia en la Diputación Provincial . Sin embargo, el partido tuvo muchas convulsiones a nivel nacional, y lo peor es que no apostaba con convicción por esta vía de la vinculación social, cuando precisamente la continuidad y la constancia es fundamental en todo este proceso de años. Debido a esas circunstancias todo se desmoronó, estuvimos a punto de desaparecer, y hemos tardado mucho en encontrar nuestro encaje en un proyecto nacional, pero en esta joven iniciativa de Falange Auténtica nos sentimos hoy muy arropados, porque aquí la gente sí cree en esta forma de trabajar. Se ha perdido mucho tiempo, pero estamos ilusionados con esta nueva etapa.

LND / Los contrarios a las listas abiertas sostienen que conducirían a candidatos "estrella a lo Cicciolina o Swarzenegger, ¿está Vd. de acuerdo?

CJG / Como comentaba antes, en mi opinión, estos fenómenos, cuando surgen, son excepcionales y fugaces, no se consolidan. A medio plazo la gente valora otro tipo de cosas. En todo caso, no sabemos si las listas abiertas conducirían a esta perversión, pero es un riesgo que preferiría correr, porque lo que sí sabemos con absoluta certeza es a lo que conducen las listas cerradas: a candidatos designados por la cúpula de los macropartidos en premio a su docilidad. Tenemos representantes cuya única función es pulsar en el parlamento el botón que les mandan, elegidos que no mantienen luego vinculación alguna con los electores, y que no sienten que se deban a ellos, sino exclusivamente a sus propios partidos. Como retrataba Delibes en "El Disputado Voto del Señor Cayo, en estos días de campaña llegarán a nuestros pueblos un montón de políticos profesionales. Después, cuando son elegidos diputados o senadores, es significativo que no vuelvan a pisar por allí en los siguientes cuatro años, a conocer de cerca nuestra realidad, a preguntarnos qué opinamos, qué sugerimos, o qué necesidades tenemos, ni a explicarnos algo de la labor que han hecho como supuestos representantes nuestros. Las listas abiertas no son una panacea, y menos por sí mismas, pero posiblemente contribuirían a mejorar esta situación, porque al menos los representantes políticos serían conscientes de que para renovar en el cargo dependen más de los electores que del dedo de su jefe de partido.

LND / ¿Qué queda a los falangistas de la idea de nación como "empresa?

CJG / Todo, queda todo de esa idea fundacional. Obviamente, para el lector no conocedor de nuestros planteamientos, habría que aclarar que no hablamos de "empresa en su acepción mercantil, sino en el sentido genérico de "emprender. Para los que no somos nacionalistas, la patria no es un concepto racial, territorial o lingüístico, es sobre todo un proyecto colectivo. En el caso de una nación tan plural como España, de una diversidad tan enriquecedora, la realidad nos enseña que ahí está precisamente la clave. Pueblos diferentes encontraron su vínculo histórico en una misión común. La unidad de España no es "porque sí, sino "para algo. Cuando históricamente no ha existido proyecto compartido, inevitablemente han renacido los taifas.

LND / Y... ¿qué queda de Falange?

CJG /La pregunta es inevitable, todo el mundo nos pregunta si "aún existimos y nos han extendido muchas veces la partida de defunción, pero luego cuando escuchan el mensaje de Falange Auténtica se sorprenden.

Falange ha sido una iniciativa política muy mal entendida y muy malograda históricamente, por las convulsas circunstancias en que nace y se desarrolla en el corto período de la II República, por las adherencias externas de la moda política europea de su tiempo, por el drama de la guerra civil con toda la inevitable bipolarización que conllevó, por la manipulación colosal que sufre durante el franquismo, por falta de visión al perder el tren de la transición política... Con todo, en el pensamiento de Falange están las semillas de una visión integradora del hombre, de la patria, de la sociedad, de la economía... verdaderamente sugestivas. Y, a mi juicio, no superadas aún por ningún otro proyecto político de los que conocemos, lo que hace que una opción así siga siendo necesaria. Cada vez tenemos más una democracia "a la americana, donde las antiguas dictaduras de un solo partido, que eran muy burdas, se han sustituido por sistemas más sutiles, con dos partidos prácticamente iguales, pero que realmente no plantean políticas distintas, sino diferencias menores de gestión.

Por eso me atrajo la osadía de los promotores de Falange Auténtica. de traer un lenguaje nuevo, de decir cosas que nadie dice en el panorama político, de romper esquemas muy manidos, de situarse en el mundo real de hoy, con un horizonte ambicioso, pero con los pies en el suelo. Entendí que ése podía ser mi sitio. Frente a otros grupos que se autodenominan falangistas y que sólo son clubs para el mimetismo histórico y la conmemoración, o frente a quienes siguen incluyendo bajo la etiqueta falangista mercancía de contrabando ultraderechista, antidemocrática, xenófoba..., el nacimiento de Falange Auténtica trae aire fresco, supone comenzar a trabajar en una dirección muy diferente. Es una visión renovada del falangismo, que no busca mantener intacto un patrimonio puramente formal y retórico, sino que con esos presupuestos doctrinales de partida intenta construir una alternativa de futuro, dar respuesta a los retos políticos de hoy, con lenguajes de hoy... La tarea es complicadísima, pero apasionante, y los primeros frutos que estamos teniendo son aún modestos cuantitativamente, pero cualitativamente muy alentadores.

LND / El Secretario General de la Asociación que ha conmemorado el centenario de José Antonio Primo de Rivera es militante del PP, ¿lo que queda del Régimen anterior votará a Rajoy?

CJG /Es obvio que los restos del franquismo mayoritariamente han encontrado su sitio en el PP, no se evaporaron de la noche a la mañana. Les puedo asegurar que en el mundo rural esto es aún más marcado, porque en el ámbito urbano se guardan más las formas, pero en los pueblos nos conocemos todos y se disimula mucho menos. Toda la extrema derecha rural, los antiguos caciquillos del franquismo en los pueblos, están ahora en el PP. Y no hay más que echar un vistazo a algunos municipios gallegos o castellanos, por ejemplo, para ver que no están precisamente en una segunda fila. Hasta nuestros pequeños municipios no ha llegado el maquillaje centrista.

Contestado eso, permítanme que les diga que no entiendo la relación entre la pregunta y la afirmación precedente. José Antonio no vivió cronológicamente el régimen anterior y no tuvo nada que ver con él, como no sea que su figura se utilizó como ornamento formal. El franquismo nada tuvo que ver con los postulados políticos de Falange y, mientras la dictadura mitificaba a un José Antonio vacuo, en la práctica hizo todo lo posible por enterrar su pensamiento político, o al menos la parte más social y transformadora del mismo.

Que el presidente de la asociación que ha conmemorado el centenario de José Antonio sea del PP, si es que lo es, no me preocupa lo más mínimo, en principio, porque creo que en ese centenario tan silenciado tendría que haber habido gente del PP, del PSOE, de IU, o de la CNT, por citar algunas siglas, sin problema alguno. José Antonio es una figura que pertenece al patrimonio común de los españoles y podría y debería estudiarse desde una perspectiva plural y sin complejos. Otra cuestión es que haya personas, como yo, que mantenemos que los ejes básicos de su pensamiento tienen vigencia política hoy, pero eso es un paso más allá que no es obligatorio compartir. Se puede y debe estudiar a Azaña sin ser militante de Izquierda Republicana, o a Pablo Iglesias sin ser del PSOE... Igualmente se debería abordar la figura de José Antonio también por gente que no sea falangista, sin temor a que salga el Tusell de turno, o cualquiera de los entusiastas censores del sistema, a hacer funcionar la nueva Inquisición en nombre de lo "políticamente correcto.

LND / ¿Reprocha Vd. al PP que no usara su mayoría para anular la actual legislación sobre el aborto?

CJG /Hay que reconocer que el PP en este asunto no ha engañado a nadie, porque en su oferta electoral ya decía explícitamente que mantendrían la actual legislación sobre el aborto. El PP o el PSOE actual no se fundamentan en ideas políticas, y mucho menos en referencias éticas, y no creo que esto sorprenda a estas alturas. Pensar que los grandes partidos son libres asociaciones ciudadanas, con democracia interna, sería de una ingenuidad candorosa. Se trata de maquinarias casi empresariales que se disputan el poder político con herramientas de mercadotecnia y me temo que con muy reducido contenido ideológico. En todo caso, puestos a reprochar incoherencias, habría que pensar en los muchos electores que dicen ser defensores de la vida y sistemáticamente votan al PP, mantenedor del aborto, por un lado, y paladín de la guerra en Iraq, por otro.

Coincido con el filósofo Julián Marías en que la aceptación social del aborto es uno de los hechos morales más graves del siglo XX. Vivimos en una sociedad donde no ha habido un debate sereno sobre esta cuestión y se ha llegado al disparate conceptual de que eliminar la vida del no nacido sea considerado progresista y que la defensa de esa vida se vea como algo retrógado. Con todo, me parece necesario decir que, paralelamente, hay que trabajar por erradicar todas aquellas causas sociales o económicas que pueden llevar a la decisión de abortar. En términos generales y no sólo en esta concreta cuestión, una buena política es aquélla que se centra en atajar las causas y no se centra exclusivamente en los efectos más visibles.

LND / ¿Qué tienen en contra de que los homosexuales adopten hijos como una pareja más?

CJG /Desde luego, no nos movemos en ningún planteamiento homofóbico, puesto que en nuestros postulados políticos defendemos que nadie sea discriminado por razón de orientación afectiva o tendencia sexual. Pero una modificación de este tipo, por un lado, incide en el concepto de la familia, que nos parece una célula básica en el entramado social y, por otro, afecta a los menores, cuyo interés debe protegerse. En cualquier reforma de instituciones sociales básicas es bueno que no se tomen decisiones aventuradas, sino que exista un debate social riguroso, como señalaba antes, es bueno que se estudien sociológica y científicamente las consecuencias..., no debemos movernos en apriorismos de uno u otro signo. Lo que no me parece de recibo que haya que convertir este tipo de cuestiones en una especie de carrera a ver quién llega más lejos en un "progresismo muy mal entendido, o atender sin más todas las reclamaciones de determinados "lobbits desde un interés puramente electoralista.

LND / En términos de salud, ¿cómo se encuentra España?

CJG /Creo que estamos en una de esas épocas de aldeanismos que antes señalaba. No hay un proyecto colectivo y entonces emerge nuestro recurrente tendencia cantonal. Cuando la gente no encuentra nada que le una al de al lado mirando al futuro, y sólo lo encuentra si mira al pasado, empieza a pensar en clave de interés puramente localista. Me preguntaba un amigo argentino hace algunos años que si los españoles no nos dábamos cuenta de que aquí los únicos que tenían proyecto de Estado eran los partidos nacionalistas. Él aseguraba que los políticos "nacionales se limitaban a ceder un paso o a no cederlo en cada momento, ante la presión de estos secesionismos, en función de intereses electorales o de necesidades coyunturales, pero sin enarbolar un auténtico proyecto de país. Me parece un diagnóstico acertado, al que el tiempo lamentablemente ha venido dando la razón. Hoy España se enfrenta, con el Plan Ibarretxe y otros elementos, a un importante reto, que no es sino el resultado previsible de haber hecho dejación y haber regalado durante más de veinte años la educación y la cultura, entre otras cosas, a los nacionalistas. El PSOE e IU se comportan ante estos fenómenos como decía este compañero montonero, no en función del interés de España, sino de sus propios intereses coyunturales, como son ahora los del PSC en Cataluña o los de Ezker Batua en el País Vasco. Y el PP se ha instalado en una política de cerrazón y de patrimonializar ciertos conceptos para buscar réditos electorales en el resto de España. Precisamente como concejal tengo que decir que dio buena muestra de ello no hace mucho en la Asamblea de la Federación Española de Municipios y Provincias. Obviamente, estoy enfrente de los que quieren romper la unidad del país, pero tampoco simpatizo lo más mínimo con quienes parecen pensar que aquí sólo caben ellos. Estamos en una situación preocupante para los que seguimos creyendo en ese viejo, fecundo y apasionante proyecto que unió a todos los pueblos de España en el primer Estado moderno de Europa. Creo que podemos seguir haciendo muchas cosas juntos y que sería, no ya un tremendo error, sino una enorme responsabilidad histórica, romper este patrimonio, dilapidar este potencial. Con todo, creo que hasta ahora los elementos comunes han sido tan fuertes que se han impuesto, por mucho que hayan intentado soslayarse, y la idea de España ha sobrevivido a muchas circunstancias difíciles, a pesar de que los políticos españoles no hayan estado a la altura.

LND / ¿En qué sentido modificaría la Constitución si tuviera oportunidad?

CJG /La Constitución del 78 supuso un indudable avance en las libertades formales con respecto al precedente franquista. Cualquier modificación de la Constitución pasa por la aprobación del pueblo español y nunca por una imposición. Pero si de mí dependiera impulsar su reforma, desde luego, apostaría por cambiarla profundamente en sus grandes líneas. Por un lado, profundizaría la democracia: plantearía acabar con el monopolio que ejercen los partidos políticos sobre los cauces de representación, introduciría la exigencia de democracia interna en éstos, abriría nuevos cauces participativos diferentes con carácter complementario, en algunos de ellos existiría mandato imperativo que vinculase al electo con sus electores, establecería mecanismos de democracia directa en muchos ámbitos locales y sectoriales, no reduciría la participación a un mero gesto cada cuatro años, introduciría las nuevas tecnologías para acercar la administración y la decisión al ciudadano...

Por otro lado, cambiaría el sistema socioeconómico, para que España no fuese una pieza en el rompecabezas del capitalismo mundial, sino que apostase por valores solidarios y alternativos. A mi modo de ver el más grave problema de la humanidad en nuestros días, el que nos debería quitar el sueño a todos, es que hemos construido un mundo de tremendas desigualdades, donde la opulencia de una pequeña parte de países desarrollados se basa en la extrema miseria económica, sanitaria y educativa de la mayor parte del planeta. El capitalismo está alentando en nuestras sociedades el consumismo desmedido, la generación de necesidades artificiales, y todo ello con un alto coste en términos sociales, éticos y ecológicos. Una sociedad sindicalista, donde el capital esté al servicio de un proceso productivo racional, y no toda la sociedad supeditada al servicio del capital, es un horizonte revolucionario en el que sigo creyendo.

De nuestra Constitución, aunque no me parece lo prioritario, también cambiaría la "guinda de la Monarquía, desde mi convicción republicana y democrática. Más allá de que el rey que haya en un momento dado le pueda caer más o menos simpático a la gente, o de que las bodas reales den mucho juego en los cuentos de hadas y en las revistas del corazón, cuando pasamos a hablar de política en serio me parece un tremendo anacronismo, difícilmente justificable, que en el siglo XXI la jefatura de un Estado sea una herencia familiar.

Finalmente, daría contenido a ciertos derechos constitucionalmente proclamados pero incumplidos en la práctica, como el derecho a la vida, al trabajo, a una vivienda digna, la participación de la juventud, o el olvidadísimo artículo 129 que obliga a los poderes públicos a promover el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción.

LND / ¿Cuál es el secreto para repetir tantos años como concejal falangista?

CJG /Supongo que habría que preguntárselo a los vecinos de El Hoyo de Pinares que me eligen. Pero intuyo que esa confianza con la que me honran es fruto de una labor colectiva, de una trayectoria como grupo, de un estilo distinto de hacer las cosas. Frente al esquema tradicional de gobierno y oposición, donde todo lo que proponga uno el otro dice que está mal, donde todo lo que hace uno mismo está siempre bien y todo lo que hace el adversario está siempre mal, hemos roto ese esquema. No nos importa –y así lo hemos hecho en más de una ocasión- reconocer públicamente un error propio o elogiar una propuesta ajena, y eso descoloca mucho, porque ninguna otra opción política lo hace. No hemos entrado al Ayuntamiento con el carnet de partido en la boca, sino con vocación de servicio a los demás. Y de ahí que cuando tenemos una parcela de influencia, intentemos aprovecharla, buscando puntos de encuentro, a pesar de las posibles críticas puristas. No hemos tenido reparos a la hora de compartir responsabilidades de gobierno con concejales del PP, del PSOE o de IU en distintas etapas, o de compartir iniciativas de oposición con todos ellos en otros momentos. Cuando una propuesta nos parece buena para nuestro pueblo, no nos limitamos a decirlo con el voto, sino que trabajamos para hacerla realidad y la apoyamos con hechos. Hubo un ejemplo muy significativo: en un asunto como el Centro de Educación Secundaria, que preocupaba a todo el pueblo, el PP se limitaba inicialmente a culpabilizar al Ministerio cuando gobernaba el PSOE, y una vez que ellos alcanzaron el poder, era al contrario. Nosotros rompimos eso, con una propuesta aprobada en una asamblea popular, y conseguimos que todo el mundo, partidos, asociaciones, vecinos, nos uniéramos en una Coordinadora común dirigida por los padres de alumnos. Hubo muchas presiones por parte de los partidos grandes hacia sus representantes locales, pero el proyecto ya era imparable, nadie podía ponerse enfrente de los propios vecinos que nos exigían esa unidad, porque le hubieran pasado por encima. Hubo manifestaciones, actos reivindicativos, actuaciones políticas y administrativas. Incluso llegamos a un gesto inusual y de gran repercusión mediática, que preocupó mucho a los políticos profesionales: en las anteriores elecciones generales prácticamente nadie del pueblo votó, para decirles que nos sentíamos engañados. Contra todo pronóstico, hoy tenemos un Centro de Secundaria, gracias a ese esfuerzo común de todos. Por otro lado, los concejales de Falange Auténtica siempre estamos abiertos a dar información a los vecinos y a rendir cuentas y procuramos hacerlo, con un boletín, con asambleas públicas, con reuniones con asociaciones locales y próximamente con una página web. Tenemos un permanente compromiso ciudadano con todas las iniciativas sociales, ecológicas, culturales, asociativas... Quizá todo esto tenga algo que ver con seguir contando con ese apoyo popular en las elecciones, a pesar de que los grandes partidos hayan intentado evitarlo por todos los medios.

LND / ¿A cuántos votos está el diputado por Ávila?

CJG /¡Uuffff! En las elecciones de 2000, el último diputado en mi provincia lo consiguió el PSOE con más de 28.000 votos y el último senador también el PSOE con más de 29.000. Ciertamente, es muy complicado obtener representación en Ávila, donde el PSOE sólo tiene un representante en cada cámara e Izquierda Unida ni siquiera tiene representación parlamentaria. Sería toda una sorpresa que Belén fuese ahora elegida diputada o yo senador. Pero lo cierto es que no hay nada predeterminado y todavía no se ha metido ningún voto en la urna, así que trabajaremos con intensidad en la campaña. Vamos a explicarles a los abulenses que un representante más o menos del PP o del PSOE da lo mismo, no va a cambiar las cosas, y que una voz como la nuestra, contracorriente, comprometida, puede ser un elemento dinamizador de nuestra democracia y que represente los intereses reales de los ciudadanos. De todas formas, muchos o pocos, no vamos a renunciar a aquellos votos rebeldes que quieran respaldar un proyecto como el nuestro y, por otro lado, la campaña electoral ofrece una buena oportunidad para difundir nuestro mensaje, para que se nos escuche, para seguir implantándonos y para captar apoyos, porque nosotros no sólo buscamos el voto, sino el compromiso más allá del día 14

LND / ¿Es cierto que si lo eligen tomará posesión del escaño con camisa azul o es una maldad de sus adversarios?

CJG /¡Que me elijan y así lo comprueban!... Bueno, bromas aparte, este tipo de comentarios –de los cuales me ha tocado escuchar unos cuantos en mi labor institucional- son normalmente "maldades, además muy poco ocurrentes, porque se mueven en el más puro topicazo. La camisa azul es un símbolo histórico perfectamente respetable, por lo que quiso representar cuando nació: el color del mono del obrero, la lucha, el esfuerzo, la unidad..., y porque hubo mucha gente honrada y comprometida que la vistió, aunque también durante las décadas posteriores desgraciadamente muchos mangantes medraron disfrazados con camisa azul y guerrera blanca. En todo caso, si en los años 30 todos los partidos, prácticamente sin excepción, tenían uniforme, en el siglo XXI en nuestro entorno nadie hace política con uniforme y desde luego yo no soy una excepción. Llevo muchos años en el Ayuntamiento de El Hoyo de Pinares y nunca se me ha ocurrido tomar posesión o acudir a un pleno corporativo con camisa azul. Hoy se nos diferencia de otras opciones políticas, no porque llevemos camisa de otro color, sino porque hacemos planteamientos audaces, desde ese talante de vinculación social que antes he apuntado.


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