El líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, "zapatea" toda la factoría de Pegaso, a la vieja usanza de las campañas electorales. El alicaído socialismo español necesita gestos como este en el que los obreros de mono azul nos recuerdan que todavía existe el trabajo manual en esta sociedad posindustrial, cibernética y postodo.

Rodríguez Zapatero, cual Pablo Iglesias de la modernidad postmoderna, habla con los delegados sindicales que en Pegaso son como obreros antiguos, honestos y aseados. Con los directivos solamente cumple el expediente. "¡Viva la revolución!, compañeros"; resuena como un eco de los tiempos antiguos. Lo malo es que a Rodríguez Zapatero le falla la socialdemocracia ultraliberal que va a su lado asesorando: Jordi Sevilla, el promotor de ese socialismo que le pasa a Rodrigo Rato por la derecha, el pontífice de la bajada de impuestos a las grandes fortunas.

Y al jefe del socialismo hispano, tan pulcro como los delegados sindicales de la Pegaso, le pillan con eso de las jubilaciones millonarias de los diputados por solo cuatro años de trabajo mientras que ellos se pasan toda su vida fabricando camiones de gran tonelaje para acabar sus días regando el jardincito del adosado.

Zapatero le deja esa "delicatessem" al asesor económico."Jordi, contesta tú" Y él a lo suyo con los compañeros del "tajo", hablando de cambiar la cultura empresarial y de un montón de lindezas que ni él ni ningún gobierno va a poner en práctica, entre otras cosas, porque en este liberalismo exacerbado esas cosas no le corresponden al gobierno y mucho menos a los sindicatos. Lindezas de la campaña electoral.

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