La situación en el Sáhara Occidental, antiguo Sáhara Español, se agrava trás una inesperada vuelta de tuerca cuya gestación había pasado desapercibida a los más sagaces observadores internacionales. Las advertencias del Presidente de la RASD, a la sazón Secretario General del Frente Polisario, de retomar la lucha armada si no eran atendidas las legítimas aspiraciones de su pueblo que no exige más que el cumplimiento de la legalidad internacional en el territorio, como vía para resolver un conflicto con más de treinta años de existencia, no parecen que sean un farol trás la sorpresiva intifada de los saharauis tanto en los territorios ocupados como de los estudiantes residentes en las ciudades universitarias marroquíes, incluida la capital Rabat.

El Reino de Marruecos tiene el dudoso honor, compartido con el Estado de Israel, de poder violar sistemáticamente y a su antojo la legalidad internacional y las resoluciones de la ONU, con el beneplácito de las potencias occidentales y quienes se sientan en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Ello sin que se le depare presión política efectiva alguna o menoscabo de sus inetreses. El sultán marroquí, que gobierna una férrea dictadura de corte feudal que condena al subdesarrollo a su pueblo, no hace sino continuar la senda marcada por su padre y ahogar bajo la censura y la represión cualquier atisbo reivindicativo de los saharáuis exigiendo un derecho que les pertenece.

Pero junto a la novedad de esta nueva estrategia del Polisario, no deja de sorprendernos la política errática y claudicante del gobierno socialista de Zapatero con respecto a este asunto. Alejada del sentir mayoritario del pueblo español, que no ha cesado en estos más de treinta años de apoyar el derecho de los saharauis a tener una patria propia, la diplomacia española dirigida por el inefable Moratinos se aleja de la tibia política de firmeza desarrollada por el gabinete anterior y, cual lacayo de los intereses franceses, mira para otro lado incluso cuando las autoridades marroquíes, incumpliendo cualquier mínima norma de cortesía diplomática, impide por la fuerza la entrada en El Aaiun a dos delegaciones institucionales españolas que querían verificar in situ los acontecimientos, quizás para que no sean testigos de las duras prácticas represivas denunciadas por los saharais.

Desde FALANGE AUTÉNTICA queremos expresar, una vez más, nuestro apoyo al Frente Polisario y a la causa saharaui en su justa lucha para tener un estado propio y poner fin a la ilegal, e inhumana, ocupación marroquí. Igualmente, instamos al gobierno español a que escuche a nuestro pueblo y se ponga al lado del más débil, ejercitando su derecho pues no olvidemos que España sigue siendo la potencia administradora del territorio por mandato de la ONU, que no ha sido revocado. Por último, queremos denunciar la hipocresía de la izquierda que manifestándose prosaharaui no hace sino plegarse a los intereses de la política exterior de Francia, principal aliado y valedor de la tiranía marroquí.

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