Por Eduardo López Pascual

Desde hace ya bastante tiempo demasiados críticos de la poesía española, mejor dicho, numerosos exegetas de los versos en nuestro idioma, a la hora de hacer balance de calidad o cualidad, han olvidado casi a propósito obras y autores que seguramente en ningún país de cultura similar, podría haber dejado en las afueras del parnaso literario; por eso, cuando aparece un libro con vocación de recuperar estos poetas casi malditos en la historia literaria nacional, creo que es justo hacer una reseña tanto al texto, como a los poemarios que afortunadamente José María García de Tuñón Aza  nos ofrece en su última obra "Vida y versos de 18 poetas españoles. De Manuel Machado a Ángel María Pascual.

En este sentido el libro del escritor asturiano, independientemente de que no haya podido incluir a la totalidad de esos poetas escondidos por la crítica oficial, o socialmente correcta, contiene el suficiente paisaje poético en nombres y poemas, como para agradecer una presencia tan justificada como necesaria. García de Tuñón Aza ha sabido integrar en una obra de casi doscientas páginas, un recorrido entre la nostalgia admirativa y el testimonio de su calidad que, sinceramente, la poesía española tenía en deuda permanente. La amplitud de autores, inteligentemente limitada entre el poeta en la penunbra, que lamentara antes que nadie su propio hermano Antonio, Manuel Machado, "el poeta de Sevilla, al navarro Ángel María Pascual, del que Miguel Sánchez-Ostiz decía de sus versos desgarrados, "que resultan extraños en la visión y en la pluma de alguien tachado de delicado, de esteticista, y eso como testimonio de una sensibilidad poética de primer orden, como decía de su Pamplona natal.

 

Y viajando con estos dos, y dando cuerpo o consistencia a una poesía para la emoción, para los sentimientos, para la calidad, nos vienen en este libro de García de Tuñón Aza, la palabra poética de Eduardo Marquina, capaz de aunar periodismo, teatro y versos en una espectacular demostración de genio literario; y aparece también Rafael Sánchez Mazas – excepción del modernismo con con su "Rosa Kruger. O la poesía de Adriano del Valle, de quien Ramón Gómez de la Serna diría "Poeta admirable que no se ha manchado. Pero en realidad el libro "Vida y versos de 18 poetas españoles, quiere ser un reconocimiento expreso a escritores como Gerardo Diego, olvidado sin causa ni caso. O de Lluys Santa Marina, protagonista de un texto cuidadísimo y clásico; de Murube y Agustín de Foxá, lenguaje popular y literatura académica en ellos. Y de Castroviejo y Leopoldo Panero, a la par imaginación poética y observación suprema en versos y prosa; o la presencia preciosista, ornamental de Luis Rosales, que junto a Miguel Hernández componen el azul y rojo de la poesía nacional que representan la mejor convivencia poética. Y un Dionisio Ridruejo que trae aquí lo mejor de fidelidad literaria y poética.

 

Es importante el libro de García de Tuñón Aza, quién de alguna manera ha sabido romper la estrecha cinta que impedía abrir a los ojos de muchos españoles, el conocimiento y el encuentro con unos poetas que por calidades y por obras, tendrían que ocupar un lugar muy cerca de nosotros, al lado de nuestra mesilla, donde a veces nos dormimos con versos tan bellos como el que nos dejara Lluys Santa Marina: "Cuando esto acabe, volveré a mi vida/Yo no sé lo que de ella quedará/ más no podrá faltarme cielo arriba/ Y tierra para andar.

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