Imagínense por un momento que yo soy un ciudadano andaluz que en su día pensó que un gobierno social demócrata era lo mejor para una región con lustros de padecimientos en manos de señoritos de derechas, que el PP andaluz no tiene, ni ha tenido, ni un político de nivel para cambiar eso, le doy mi voto al PSOE y, por lo tanto, a Manuel Chaves, como presidente de la Junta de Andalucía, y entonces ahora me pregunto cómo mi voto ha llegado a una presidenta que es del mismo partido pero que no ha elegido nadie, salvo el que sucedió a Chaves también a dedo, que es una trepa de partido sin oficio ni beneficio (bueno, beneficio más del que se merece) que además gobierna en coalición con los comunistas, rara democracia esta ¿no?. Pues además resulta que los dos partidos mayoritarios han llegado a unos niveles de corrupción y enriquecimiento ilícito que difícilmente aguantarían en cualquier país civilizado de Europa. Como palmeros ocasionales de unos y otros, unos partidos en la oposición que, mayoritariamente, son grupos nacionalistas que abominan de la nación española, pero se aprovechan del sistema y, cada uno en su feudo, imitan las corruptelas de PP y PSOE.

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Tomo prestado el título de la película de Clint Eastwood para reflexionar brevemente sobre el tan traído y llevado tema de los viejos símbolos. Acabamos de ver una gran ikurriña desplegada sobre la fachada del Ayuntamiento de Pamplona, ocultando a la Enseña nacional y a la roja bandera que luce las cadenas que los navarros supieron ganarse en la Reconquista de España, en la otrora tan “nacional” Plaza del Castillo, magníficamente recreada por Rafael García Serrano,  hoy escaparate de guiris borrachos y manipulaciones separatistas aprovechando la fiesta de todos. Allí estuvo Hemingway tras sus dobladas campanas y sus crónicas desde la zona republicana, viviendo a cuerpo de rey y estomago de Cuba, en plena España franquista. Los vascos separatistas van a lo suyo y, que duda cabe, son audaces a la hora de llamar la atención. Pero no pasa nada, aquí todo el mundo tiene derecho a la libre expresión de sus ideas, ¿todos? quizás no los falangistas.

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Mi abuelo, Arsenio Martínez, era de izquierdas, en el 36 era Presidente de Acción Republicana en mi localidad, Salas de los Infantes, sus huesos fueron a parar a la cárcel, afortunadamente no a una fosa. Fiel a sus ideales, ayudó en malos momentos a los que más lo necesitaban. No sé si en aquellos momentos había también izquierdosos, ya no me lo puede confirmar.

Si de Economía se trata, un izquierdoso critica el sistema capitalista, pero tiene acciones en la Bolsa, afirma que dicho sistema valora más el dinero que las personas, pero por escalar deja en la cuneta a sus mejores amigos. Se pasa el día reprochando la despoblación rural, pero sus primeros ahorros los invierte en un piso de 4ª mano en la capital, un chollo según él, para alquilar a estudiantes, porque uno de la Entidad bancaria en la que trabaja así se lo ha aconsejado. Propone soluciones a la economía nacional e internacional con la misma ligereza que hace la lista de la compra en el supermercado, sin tener arreglada tan siquiera la de su casa. Tiene por coche un pequeño deportivo descapotable, para sentir a pelo suelto esa libertad que los demás se empeñan en quitarle, o de segundo coche una furgoneta estilo hippy para irse de vacaciones. Izquierdoso.

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"El mejor medio de hacer bien a los pobres
no es darles limosna,
sino hacer que puedan vivir sin ella"
Benjamín Franklin (Estadísta y Científico)

Bravo por el padre Ángel, bravo por Cáritas y todas las ONG´S que se dedican a ayudar a los demás, pero eso... eso no es Justicia Social.

Justicia Social es participar en los beneficios de la empresa, tener un salario digno que cubra algo más que las necesidades básicas, desempeñar un trabajo remunerado por tiempo indefinido, que las horas extras se abonen, o mejor, sirvan para crear empleo, que no se indemnice en veinte días por año de servicio, que a un mismo trabajo la mujer cobre el mismo sueldo que el hombre, que la banca dé créditos con tipos razonables y sin suelo...

Pero el culpable de que esto no sea así no es la Iglesia Católica y su tratamiento fiscal aprobado por acuerdos con la Santa Sede (no lo olvidemos nunca). Los culpables son los gobiernos de izquierda y su odio secular y tardomarxista a la religión que, obsesionados con ello, son incapaces de crear una riqueza que no sea subvencionada y también esa derecha encharcada de un capitalismo amoral y anestesiada por la droga de la búsqueda del beneficio, que luego solo es repartido a manos llenas entre ellos mismos.

Cuando se alcance la Justicia Social el mediático y admirable padre Ángel quizá no tenga necesidad de madrugar tanto.

Alberto

 

"Cuando las leyes de la matemática se refieren a la realidad, no son ciertas;
cuando son ciertas, no se refieren a la realidad"
(Albert Einstein)

El cuatro, el cuatro. Otra vez los malditos e indecentes números.

Cuatro días, al parecer, son muchos para una baja por fallecimiento de un familiar y, en ese mismo momento, el que tal cosa afirma queda definido éticamente "sine die". Otra vez los malditos e indecentes números.

¿Cuanto tiempo se trata en superar la ausencia de un ser querido? ¿Dos días, cuatro, un mes...nunca?.

¡Expertos de la comunidad científica acorten los meses de embarazo para que la Gran Máquina no deje de producir! ¡Suprimamos las bajas de maternidad y los permisos de lactancia¡, ¡No podemos permitírnoslo con los números en la mano¡, ¡Contratemos siempre varones que no sufren esos "contratiempos" de mujer¡.

Dejemos al margen sensiblerías como la dignidad, la ética o la moral porque números y producción mandan y hagámoslo con rapidez no sea que lleguemos tarde a misa y no me vean entrar mis potenciales votantes. ¡Puag!

No nos resignemos, resistamos a la numerología, enfrentémonos a ella. Yo rebano el cuello al cuatro, tu apuñalas al ocho y él que tirotee al quince y, casi sin darnos cuenta, habremos terminado con los despidos, los "eres", los reajustes de plantilla o las cuentas en Suiza, que para nuestra humillación tiene el signo de la suma en su bandera.

Luchemos porque el seis deje de ser un número y pase a ser una familia numerosa.

Alberto

Falange Auténtica se expresa a través de sus comunicados y campañas y de los editoriales de esta web. La organización no hace necesariamente suyas las opiniones vertidas en los artículos firmados.

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