Colaboraciones

Artículos de opinión

Os contaba en mi anterior “epístola” el dilema al que se enfrentaba nuestra protagonista “Julia”, y la encrucijada en la que me veo sumido cuando el problema de los “bebés robados” salta a la palestra de la opinión pública, con algunas voces (aunque muy pocas) discrepando acerca de la búsqueda por los afectados.

También nos encontramos con polémica cuando intentamos averiguar, no el “cómo” ni el “quién” en la responsabilidad por su autoría, sino el PORQUÉ.  No cabe duda que la tentativa de traficar con niños que son hijos de “padres desconocidos”  ha existido siempre, así como la dejación de funciones y defectuoso control público de las adopciones; sin embargo, como quiera que en la primera etapa del régimen de Franco, había encarcelamientos y fusilamientos masivos de republicanos (más “oficiales” que las ejecuciones sumarias de miembros del llamado bando Nacional y sacerdotes por las checas y grupos organizados republicanos, que también las hubo, como sabéis), y muchos niños nacidos o por nacer, quedaban irremediablemente condenados a una orfandad anunciada, el bando vencedor rápidamente los daba en adopción forzada a familias supuestamente cristinas sin tacha que los hubieran encargado oportunamente; y dicha circunstancia ha sido muy avispadamente aprovechada por el colectivo por la “Recuperación de la Memoria Histórica” y las organizaciones políticas de izquierdas que le sirven de sustento.  Son innumerables las reuniones que he tenido con miembros del PSOE, de IU-ICV, e incluso con EAJ- PNV,  en las que, con gran malabarismo dialéctico, han intentado fagocitar el movimiento ciudadano afectado y la asociación que yo cree con ayuda desinteresada de gente humilde (S.O.S. BEBÉS-ROBADOS-MADRID).

Leer más...

Ya comencé hace unos años una serie de artículos en los que ponía de manifiesto mi experiencia vivida en torno a unas familias que albergan desde hace años, una inquietante duda en lo más recóndito de su ser: el hijo/a; hermano/a que nació en un hospital público de España (y a veces, en clínicas privadas), podría no haber muerto, como todos creyeron en su momento según la palabra del médico…  o la  no menos inquietante duda del que nació y fue inscrito como hijo biológico de unos padres que no son realmente los suyos.

Tal es el caso de “Ana”, nombre ficticio con que provisionalmente denominaré  a una de las personas afectadas que recurrió a mí, mujer de 20 años a la que su pareja abandonó en 1980, tras conocer la noticia de su embarazo, y que recurrió, por consejo de su madre, a una conocida maternidad perteneciente  al  Ministerio de Educación (la Escuela Oficial de Matronas), en la que, la asistente social (Hija de la Caridad), le aseguró que cuidarían al niño en la amplia red de guarderías a cargo de la Orden, mientras ella estuviera trabajando. Lo cierto es que cuando ese niño nació, desapareció, indicando a la madre los médicos de turno que había fallecido, y que ello era la mejor opción, dado que si hubiera sobrevivido, “habría quedado subnormal”, como se decía en la terminología de la época. Cuál es nuestra sorpresa, cuando averiguamos, treinta años después, que en el historial clínico de ese niño, al que por lo visto ya habían bautizado como “Alfredo” (pues tal nombre se recogía en la cabecera de la misma),  no consta defunción ni patología alguna del parto, ni mucho menos, fallecimiento, lo que corrobora el Registro Civil al certificar en negativo la defunción.  Junto al número que fríamente preside el encabezamiento de la historia figura, escrita a mano, la palabra “ADOPCIÓN”…   Por supuesto, la madre no tiene conocimiento de ello ni tampoco consintió o asintió dicho proceso de presunta adopción.. La Comunidad de Madrid  no tiene conocimiento de ello (tampoco la Diputación Provincial lo tuvo en su día).  Y todo ello con el beneplácito y lacerante complicidad de una institución pública y un cuadro médico y religioso que ha aceptado como “mal menor” que “Alfredo”, nazca en el seno de otra familia.

Leer más...

La política española ha ido degenerando hasta llegar a un grado insoportable de indecencia, de olor irrespirable a intereses bastardos, de superposición de la propaganda a los hechos. Y tanto aquella como los hechos, los comprobamos empapados de irracionalidad y carentes de sentido común.

La ilusión democrática del Pueblo durante la Transición, junto a las acusaciones al Régimen Franquista de"opresor de la clase trabajadora", hicieron alumbrar esperanzas de un Estado Social y democrático al servicio de las Personas. Los destellos de frases en el texto de la Constitución sobre el derecho al Trabajo y a la Vivienda, encandilaron a un pueblo que se volcó en un nuevo proyecto colectivo que se presumía iba a ser de vida en común. Nadie explicó que esas frases estaban vacías de contenido normativo real, puesto que no pertenecían a la parte dispositiva del texto constitucional. Y sólo algunos explicaron, recibiendo insultos por ello, a qué nos conducía el dar carta de naturaleza política a quienes tienen como objetivo destruir el destino común de los españoles.

Hoy, 36 años después, el tiempo nos da una perspectiva y el presente nos aporta una realidad. Un contraste entre el presente y aquel pasado. Así podemos afirmar que se ha ido legislando en sentido inverso a la democracia y a los derechos sociales. Y la educación ha ido degenerando, en una espiral hacia la confusión y la defensa de los intereses mercantilistas que empobrece, en el aspecto humano, técnico y económico, a las PERSONAS.

Aquellas ilusiones se han tornado en HAMBRE, IMPOTENCIA, ABANDONO, AGRESIÓN y DICTADURA:

Leer más...

Por Mendelevio

A España le están saltando las costuras. De ella están tirando dos fuerzas divergentes. Los separatistas y los separadores.

Los separatistas tienen un objetivo claro, la SECESIÓN de una parte de España. Los separadores no tienen ningún objetivo. Aparentemente están en contra de los separatistas pero realmente les dan la razón con comentarios del tipo:”catalufos de m…”, “que se vayan de una vez”, y otras burradas por el estilo.

Ni separatistas ni separadores

Leer más...

Cartel de la película OmaghPor Mendelevio

Omagh, es una película de 2004 que reconstruye el atentado del IRA auténtico en dicha ciudad en 1998. Es interesante volver a verla en estos tiempos de ignominia. El caso de la impunidad del IRA auténtico puede ayudarnos a ilustrar la vergüenza por la que pasamos la gente de bien en España tras la derogación de la doctrina Parot. Desgraciadamente no podemos recurrir a filmografía española sobre ETA, ya que esta o busca ser falsamente equidistante entre las víctimas y los asesinos (La pelota vasca, la piel contra la piedra de Julio Medem en 2003) o simplemente hacen mofa de los prejuicios nacionalistas.

En la película dirigida por Pete Travis se refleja el desprecio de los políticos hacia las víctimas, a las que dan palmadas en la espalda pero les niegan justicia. Las victimas se convierten en una molestia que entorpecen el proceso de paz.

Leer más...