Por Miguel Hedilla de Rojas

Poco a poco este tema se va haciendo un hueco, cada vez mayor, en la propaganda electoral de los partidos. Está muy bien que los grupos políticos hagan propuestas electorales, pues nos dicen las intenciones de los mismos: por ejemplo, el PP propuso que no haya mas regularizaciones masivas y la extrema derecha, que ha entrado en varios ayuntamientos catalanes, centró su campaña electoral en posturas contrarias a la inmigración.

Por parte del PSOE, y al margen de otras decisiones que dejan mucho que desear, llevó a cabo un proceso de regularización no sólo humanamente plausible, sino también política y económicamente inteligente.

 

En resumen, es asunto electoral. Los primeros, el PP, parece que gustan de oponerse a los inmigrantes, más como forma de captar votos que como verdadera posición ideológica, aunque de todo habrá, pues su espacio electoral es muy amplio. No obstante como han gobernado y saben de la necesidad que tiene la economía española de los mismos, no son muy radicales al respecto. Otra cosa son los votos que ganan por su derecha defendiendo esa postura.

 

Para los segundos, la extrema derecha, es pura y llanamente su banderín de enganche. Han comenzado a entrar en las instituciones bajo el lema de "primero los españoles.

 

Del PSOE también cabe recordar la de "arena, pues junto a la regularización citada han llevado a cabo deportaciones "políticas, con evidente mensaje electoralista, y actuaciones vergonzosas, como por ejemplo el dejar abandonados a su suerte, en las costas mauritanas, a un nutrido grupo de inmigrantes.

Pero ¿y nosotros?, ¿cuál es la postura de Falange Auténtica al respecto? Pues la repetimos por enésima vez: primero, siempre primero, la persona, el ser humano, por encima de nacionalidades, colores y banderas.

Las raíces cristianas y personalistas de nuestro pensamiento así nos lo demandan. Lo contrario sería, es, pura demagogia. Los extranjeros que llegan a España con la sana y bienintencionada idea de ganarse el pan honradamente, los más, merecen el mayor de nuestros respetos. El abandonar raíces, familia y entorno, es una de las decisiones mas duras de todo ser humano y, aunque solo sea por ello, su comportamiento es motivo de admiración.

Los enemigos de los inmigrantes seguro que tienen un pariente, y no muy lejano, ni en el tiempo ni el grado, que emigró para ganarse la vida. Europa necesitó de la mano de obra española en los años 50 y 60 del pasado siglo, y la América Latina fue lugar de destino para muchos españoles. Allí se fueron buscando lo que no encontraban en España, trabajo y futuro. Las tornas han cambiado y hoy la economía española los necesita. Aunque no creamos que para ellos es una maravilla. Desde luego que, comparándolo con la situación que tienen en sus países de origen y que les hace emigrar, el beneficio que obtienen es obvio. Pero si lo analizamos fríamente y de acuerdo a baremos occidentales su situación no es tan ventajosa, pues pasan a ocupar los empleos mas duros, los que aquí despreciamos, los que representan el último escalón del mercado laboral y, para colmo, en muchos casos, explotados por "españoles sin escrúpulos, ansiosos de aprovecharse de la necesidad ajena.

¿Qué pasa, es que estos españoles por el mero hecho de serlo ya son mejores? Mentira, son escoria del genero humano. Son explotadores de hombres que no tienen mas objetivo en la vida que el del dinero y el beneficio.

Nadie es mejor que los demás por haber nacido en un determinado lugar, como tampoco nadie es mas listo por ser hombre o mujer, pues ello es cuestión de inteligencia y formación, que no de sexo. El ser mejor o peor sólo debería venir dado por la creencia y, en su consecuencia, por el compromiso diario con los valores que representan la dignidad, la integridad y la libertad del hombre. Por ello que nadie tire la primera piedra, ni nosotros ni nadie.

Se nos puede llamar ilusos, se nos puede decir que no sabemos de lo que estamos hablando, pues la inmigración ha de estar regulada y controlada, etc., etc. ... De acuerdo, somos unos ilusos, pero sabemos de lo que hablamos, y ésas son nuestras convicciones.

¿Acaso no contribuyen los inmigrantes al desarrollo español?, ¿acaso no cotizan a la Seguridad Social y pagan sus impuestos?, ¿acaso no compran aquí sus viviendas?, ¿acaso no nacen aquí sus hijos?, ¿acaso no se necesitan aún más inmigrantes?, ¿acaso no son ellos los que quieren papeles y estar legalmente en España? Entonces, ¿de qué estamos hablando?, ¿no se estará escondiendo bajo las palabras de regulación y control la postura fácil y demagógica de la caza y captura de votos? Como se siga así, a lo que se va a llegar es a la implantación y consolidación de la extrema derecha, racista y xenófoba, y por lo tanto ajena a Falange Auténtica.

 

Que asuma cada cual sus responsabilidades, pero desde luego Falange, o al menos la Falange en la que nosotros creemos, nada tiene que ver ni con racismo ni con xenofobia.

 

Nosotros no nos negamos a una regularización de la inmigración, ni a su control, pero tienen que estar sometidas a los principios que sustentamos, y a la realidad económica y social tanto de sus realidades nacionales como de las nuestras. Ello exige ponderación, pero sobre toda humanidad.

 

En vez de tanta palabrería, y si alguien cree que no deben venir, lo que tendría sentido es propugnar inversiones en sus países y ayudas para el progreso económico y social de sus pueblos. Habría que abogar por un comercio justo y por el abaratamiento de la financiación necesaria para su desarrollo.

 

Hay que poner fin al doble rasero de estar por un lado en contra de la inmigración, y por otro apoyando la explotación y expoliación de sus riquezas naturales o, en el mejor de los casos, mirando para otro lado.


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