Por Flecha

Llegó la navidad y llegó también el mercadillo de las conciencias, para tenerla limpia durante estas fechas. Campañas y más campañas de limpieza, en prensa, radio y televisión. Famosos y famosotes, vividores del día y la noche, nos intentan convencer de lo que algunos vemos durante todo el año: el hambre. Hasta los grandes hermanos de la telebasura nos intentan convencer sorprendidos de que en este planeta exista gente que pasa hambre ¿sólo en navidad? Apadrinamientos, limosnas, donaciones, telemaratones, mercadillos benéficos, recogida de alimentos… todo vale para lavar nuestras conciencias llegada la navidad, como si el resto del año no estuviesen condenados a morirse de hambre dos tercios del planeta.

Por un euro al día usted puede lavar su conciencia y seguir consumiendo estas navidades con tranquilidad.

Por un euro al día usted puede lavar su conciencia y seguir derrochando el dinero en regalos, tirando la comida que sobrará en sus mesas estas navidades.

Por un euro al día usted puede lavar su conciencia y seguir consumiendo ropa fabricada en el tercer mundo por niños esclavos.

Por un euro al día usted puede lavar su conciencia y seguir consumiendo, por ejemplo, el rico café por el que hasta niños de seis años trabajan de sol a sol esclavizados.

Por un euro al día usted puede lavar su conciencia y seguir especulando.

 

Por un euro al día usted puede lavar su conciencia y seguir comprando y vendiendo acciones, especulando con el trabajo ajeno.

 

Por un euro al día usted puede lavar su conciencia y seguir consumiendo la pornografía que convierte en esclavas sexuales a millones de seres humanos, principalmente mujeres y niñas.

 

Por un euro al día usted puede lavar su conciencia y seguir comprando el periódico que en sus últimas páginas anuncia esclavas sexuales y pornografía.

 

Por un euro al día usted puede lavar su conciencia y seguir permitiendo que nuestro estado venda armas a los países del tercer mundo para garantizar su desestabilización.

 

Por un euro al día usted puede lavar su conciencia y seguir permitiendo que nuestro Estado y organismos internacionales roben y expolien al tercer mundo.

 

Por un euro al día usted puede lavar su conciencia y llamar demagogos a quienes preferimos denunciar todos los días del año este sistema injusto sobre el que hemos sustentado nuestro Estado de Bienestar.

 

Por un euro al día usted puede lavar su conciencia y seguir llamando demagogia la defensa de la dignidad de esos dos tercios de la población que nuestro sistema, el capitalista, condena al hambre, al paro, a la explotación.

 

Por un euro podrá usted lavar su conciencia y mañana olvidarse de que millones de seres humanos son condenados a muerte por un sistema salvaje injusto: el capitalismo.