Por Mendelevio.

Desde que en mayo de 2010 Zapatero tuvo que admitir su fracaso, la política fiscal española ha estado en manos de la troika. Hasta ahora ha impuesto una subida de los tipos del IVA y un cambio de asignación de los productos a los tipos. La comisión de expertos que ha preparado un informe para las nuevas modificaciones fiscales va por esa línea y el propio presidente de la comisión ha reconocido “los consejos” de los organismos internacionales en esa dirección. Los organismos internacionales que gentilmente asesoran a los expertos y políticos españoles son el FMI, la Comisión Europea, el Consejo de la Unión Europea y la OCDE.

Según el informe, los organismos internacionales piden-exigen varios cambios fiscales en España:

  • Aumento del peso del IVA y de los impuestos medioambientales en el conjunto de los ingresos públicos.
  • Disminución sustancial del número de bienes gravados con los tipos reducidos y súper reducidos y aumento de los gravados por los tipos generales.
  • Utilizar el incremento de recaudación por IVA para bajar las cotizaciones sociales a cargo de las empresas y que correspondiese a los asalariados de más baja retribución. Esto es la devaluación fiscal.

Eurocamara

Los expertos hacen suyos estos consejos apostando por una fiscalidad basada en impuestos indirectos, pasando los bienes y servicios del tipo reducido (10%) al general (21%). Piden la supresión de exenciones fiscales en los servicios públicos postales y colegios profesionales. También la subida de los impuestos especiales, en el caso del tabaco que se suba la imposición del tabaco picadura para compensar la caída de recaudación por el trasvase de consumidores desde los cigarrillos. Aumentar la fiscalidad del alcohol para igualarla con la media europea, y establecer un impuesto súper reducido al vino. Los propios expertos son conscientes de la INJUSTICIA SOCIAL que conlleva sus planteamientos: “las simulaciones efectuadas sobre el impacto de la elevación de los tipos sujetos actualmente al tipo superreducido demuestran que este tendría un efecto regresivo dado que este tipo de bienes tienen un mayor peso en la cesta de consumo en las décimas de renta más pobre”. A la vez que piden medidas compensatorias.

Los consejos sobre la fiscalidad energética son también bastante preocupantes. Igualar los impuestos de gasolinas y gasóleos, y diversificar los tributos con un gravamen sobre energías y otro sobre las emisiones de CO₂ . El lobby de las eléctricas se lleva también su caramelito al solicitar que se diluya el canon por utilización de las aguas continentales en el impuesto sobre la energía. También se pide la supresión del canon eólico y el impuesto sobre el agua embalsada. Toda la fiscalidad sobre la energía se tiende a cargar sobre el consumidor y no sobre el productor, medidas que no van a hacer bajar el precio final de la electricidad por las prácticas oligopolísticas de las grandes compañías.

No se plantean la tributación de los servicios financieros, por la complejidad de situaciones que podría generar. Es curioso que se plantean exprimir al consumidor, pero al especulador no se le toca. Como dato positivo se plantea que los impuestos sobre los depósitos deben establecerse de forma coordinada con la Comisión Europea. Nosotros venimos defendiendo la necesidad de suprimir los paraísos fiscales, sobre todo en la UE.

Otros sectores beneficiarios de la reforma serían las grandes superficies comércieles solicitándose la supresión de sus impuestos autonómicos, por “sus efectos negativos sobre la unidad de mercado y sobre la eficiencia económica”. No se tiene en cuenta la eficiencia social del pequeño comercio, sólo se legisla a favor del poderoso.

Se proponen introducir nuevos impuestos a los vehículos sobre el uso de infraestructuras, así como subir los cánones del agua. Otra vez se carga sobre el consumidor.

La Unión Europea nos está obligando a entrar en una máquina del tiempo fiscal. Volvemos a la fiscalidad basada sobre impuestos al consumo que nos recuerda a las alcabalas medievales y a los consumos  del siglo XIX. Una fiscalidad regresiva que carga más sobre el que menos tiene. Nos están imponiendo en España y Europa un modelo social injusto que beneficia al rico y a las grandes corporaciones, y aprieta a las rentas más bajas y al pequeño comercio.

El Gobierno del PP está negando que vaya a aplicar muchas de estas medias. Esperemos a que pasen las Elecciones europeas y veremos en que quedan sus palabras…

PREPARA LA CHEQUERA DESPUÉS DE LAS EUROPEAS.


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