Por Mendelevio

El vicepresidente de la Diputación de Cuenca ha comparado el aborto por malformación del feto con las políticas eugenésicas. Comparó  el aborto de fetos con ciertas malformaciones con las prácticas espartanas de lanzar recién nacidos no aptos para el combate por el monte Taigeto. Ha dicho que la ley de plazos del aborto es una ley injusta como las leyes nazis de la solución final, o la esclavitud… La progresía oficial se le ha tirado al cuello. Toda opinión que cuestiona sus dogmas es estigmatizada, ridiculizada o proscrita. Son los nuevos inquisidores.

Compartimos las críticas al aborto eugenésico, pero no compartimos los planteamientos desde donde se hacen, los del Partido Popular. El P.P. ha aplicado recetas ultraliberales en la contención del gasto público. Ha desguazado los programas sociales en España. Se proponen que el Estado obligue a llevar a término gestaciones que culminarán en nacimiento de niños con graves discapacidades físicas o psíquicas, y luego, ese Estado, se desentienda de su crianza.

Si la sociedad, por medio del Estado, fuerza a las madres a dar a luz a niños con malformaciones (horrorosa palabra), la sociedad tiene que comprometerse en sacarlos adelante. Si la decisión de dar a luz es social, la crianza también. El aborto como la eutanasia son los medios más baratos de gestionar la sanidad, como la pena de muerte también es la forma más barata de gestionar el gasto penitenciario. Muchas veces el progresismo pro aborto y pro eutanasia, o el ultraconservadurismo tejano pro pena de muerte, esconden mezquinos intereses económicos.

¿Qué medidas de apoyo a la crianza de estos niños acompañan a la nueva ley del aborto? Las políticas “necon”, conservadoras en lo moral y liberales en lo económico, conllevan contradicciones e injusticias, que como de costumbre padecen los más desfavorecidos de la sociedad. Un objetivo nacional debe ser que nadie se plantee abortar porque crea que no puede hacer frente a la crianza. No es caridad, es JUSTICIA.

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